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RESUMEN: LA CONSOLIDACIÓN DEL LIBERALISMO

Resumen:


El argumento principal del tema es la consolidación del liberalismo.
Comienza con la regencia de Maria Cristina, tras la muerte de su marido Fernando VII,
la cual busca apoyo liberal para  asegurarle el trono a su hija Isabel II. 
Martinez de la Rosa se convierte en presidente del gobierno en 1834.
Este antes había sido liberal radical y uno de los creadores de la constitución de 1812.
Durante el comienzo de la primera guerra carlista entre los partidarios de Carlos y los de Isabel
(isabelinos) se divide el país por provincias, proyecto efectuado por Jaime de Pourgo.
De esta guerra destaca Ramón de Cabrera, un caudillo carlista valenciano, famoso por hacer
matanzas tras el fusilamiento de su madre a manos de los liberales. 


Durante la guerra se hacen una serie de cambios sociales, políticos y económicos.
Comienzan otra vez las desamortizaciones, esta vez de la mano de Mendizábal, se aprueba la
constitución de 1837 (apoya la separación de poderes, aconfesionalidad del estado, derechos
individuales, y fortalece el papel de la corona pues le da más poder a la monarquía).


La primera guerra carlista acaba en 1839 con el convenio de Vergara (entre Maroto, líder Carlista, y
Espartero, líder de los liberales), en el cual los carlistas aceptan a Isabel II como reina a cambio de
mantener sus puestos en el ejército. 


Aparece el romanticismo y con él surge el despertar de la imprenta. El turismo crece, lo que crea a
través de óperas como “Carmen” los tópicos del flamenco y los gitanos. 
Los generales pasan a ser protagonistas de la vida política convirtiéndose en líderes de los diferentes
partidos políticos. Las elecciones están amañadas, siendo ganadas por el partido que conviene.
Solo pueden votar aquellos que tengan cierta cantidad de impuestos; los moderados subían la cuota
y los liberales la bajaban.


Se aprueba la ley de ayuntamientos, la cual pretende que los alcaldes sean elegidos por el gobierno
y no por los ciudadanos. 


Espartero se pronuncia y Maria Cristina pierde la regencia por la oxidación de sus apoyos políticos.
Espartero reduce con dureza los levantamientos que se forman tras su motín, llegando a tirar bombas
como medio de represión en Barcelona. Gobierna como un dictador contra los intereses de su propio
partido. Liberales y progresistas se acaban uniendo en 1843 contra él. Espartero acaba exiliado.


El gobierno de Narváez da comienzo a la época moderada, en la cual Isabel II es declarada mayor de
edad con solo 13 años. La burguesía se convierte en la nueva aristocracia. Surge un nuevo núcleo
social de terratenientes liberales moderados. 
En 1844 se crea la guardia civil para salvaguardar las ciudades. 
Se aprueba la constitución de 1845, la cual amplía los poderes del rey, impone la soberanía nacional
entre el congreso y la reina, religión católica propia del estado.
Comienzo de la segunda guerra carlista, causada por el matrimonio de Isabel II con Francisco de Asís.
La corrupción en la red ferroviaria causa la “vicalvarada”.


Empieza el bienio progresista con O’Donell como ministro de guerra tras el levantamiento.
Creación de la constitución non grata de 1856, que no llegó a ponerse en marcha, la cual tenía como
objetivo, entre otros, modernizar la economía española para que pueda llegar al modelo capitalista
europeo. Tras la desamortización de Mendizábal de 1836, los progresistas vuelven a realizar otra,
esta vez tanto de bienes eclesiásticos como social a Manos de Pascual Madoz, actual ministro de
economía. 
Se invierte en el ferrocarril a partir de capital extranjero por lo tanto la creación de las vías dependerá
de los deseos franceses. La revolución de los transportes implica la expansión del comercio español. 
La revolución agrícola aún no había llegado a España debido al fracaso de las desamortizaciones,
por lo tanto aumentó la mortalidad, aunque también la población, a causa del hambre. Comienza la
emigración a la ciudad, y con ello el desarrollo de la industria textil y siderúrgica. 


Aparece un nuevo partido de izquierdas, los demócratas, los cuales reivindican el sufragio universal y
la libertad de asociación y de conciencia. El personaje más conocido con esta ideología es Emilio
Castelar, que utilizará las universidades para exponer sus ideas.


En 1856 tiene lugar una nueva revuelta social, el general O’Donell con el apoyo de Isabel II da un
golpe de estado y se hace con el poder.
El nuevo gobierno disuelve las cortes, convoca elecciones y vuelve a la constitución de 1845.
O’Donell recurrió a la guerra exterior con Marruecos para asegurar la unidad interior. Esta dura solo 6
meses y es ganada por los militares españoles. Vista la victoria decide seguir con la política de guerra
enviando a Prim a México, una expedición a la “Guerra de la Conchinchina” y desatando la guerra del
pacífico contra Perú y Chile. Todas ellas fracasan, obligando al general a dimitir de su cargo. 


Centristas y moderados se irán turnando el poder apartando totalmente a demócratas y progresistas.
Este gesto por parte de los principales partidos políticos hace que los menos apoyados se dediquen
a la agitación y pronunciamientos. 


Llegada de la recesión económica a España, por lo que se paraliza la economía. 1866 se convierte
en un mal año para la reina por los constantes levantamientos militares. Aquellos que estaban exiliados
por sus ideologías políticas se unen para firmar un pacto para derribar a la reina. Al morir Narváez
Isabel II se queda sin apoyos políticos. 

División del tema;

Etapas claves; La regencia de Maria Cristina(1833-1840), La regencia de Espartero (1840-1843),
la década moderada (1843-1853) y el bienio progresista (1854-1856).

RESUMEN DE MEDEA

En el prólogo la nodriza expone la situación: Medea, llegada a Corinto con Jasón después de haberle
ayudado a conquistar el vellocino de oro y haber matado, por su amor, a su propio padre y hermano,
se encuentra ahora gravemente afligida y ofendida porque Jasón, olvidando sus juramentos, está
por contraer nuevas nupcias con la hija del rey Creonte; y en su corazón exasperado medita sin duda
alguna venganza terrible.

EL pedagogo de los hijos nacidos de Jasón y Medea agrega por su parte haber oído decir que Creonte
tiene la intención de expulsar de Corinto a Medea y los niños, lo que exacerba el furor de Medea.

Sin embargo, cuando el propio Creonte viene a comunicarle su decreto, Medea, que ha concebido ya
un cruel plan de venganza, trata de obtener con palabras serviles y simuladoras que puedan
permanecer un día más en Corinto, a lo que Creonte accede, no obstante sentir un oscuro temor.

Medea revela a las mujeres del coro su íntima sed de venganza: matará no sólo al traidor, sino
también a la nueva esposa y a su padre; sólo es incierta todavía la forma de hacerlo.

Para exasperarla en mayor grado llega Jasón, con quien tiene un áspero altercado. Pero he aquí que
se presenta en Corinto el rey de Atenas, Egeo, de regreso de Delfos a donde fue a interrogar al
oráculo sobre la causa de la esterilidad que lo aflige. Medea, prometiéndole remedio a su mal, le
solicita hospitalidad, y Egeo se compromete con solemne juramento a darle en Atenas asilo
inviolable, cuando se disponga a salir de Corinto.

Segura así de un futuro refugio, Medea puede llevar a cabo su plan. Vuelve a conversar con Jasón,
finge arrepentimiento y le da la razón en todo, le solicita que interceda para que al menos los niños
se puedan quedar en Corinto. Él lo hace y Medea manda a palacio a los niños con dos regalos
envenenados, un peplo y una corona. Los niños van y hacen entrega de los regalos que Creúsa
acepta al probárselos, desfallece de repente y cae a tierra; el vestido se adhiere a las carnes y la
consume, mientras de la corona se eleva una llama que la desgraciada reaviva aún más al tratar en
vano de defenderse de ella. Acude entonces el padre y se arroja sobre el cuerpo atormentado de la
hija, y queda pegado y consumido también él por el maleficio.

Queda aún cumplir la última venganza con Jasón: desde los aposentos se oyen los gritos de los niños
que la madre mata con sus propias manos. Jasón, que llega para castigar a Medea, contempla la
revelación del último y atroz delito; pero Medea se eleva volando al cielo sobre el mágico carro del
sol, llevando consigo los cuerpos de los hijos a quienes ella misma dará sepultura.

EXPLICACIÓN:
El tema de la obra es el amor, el cual nos es mostrado desde desde varias perspectivas: en primer lugar, se nos presenta como el amor traicionado, el cual causa la humillación de Medea y su odio hacia Jasón, este tipo de amor será más fuerte para ella que el maternal. La mujer abandonada prevalece frente a la madre. Los monólogos nos muestran su alma atormentada, llena de ira y de venganza, a parte de su lucha interior.
Su venganza (mediante el asesinato de Glauce, Creonte y sus propios hijos) la lleva a cabo con el fin de hacer el mayor daño posible. La cual no se trata de una reacción impulsiva, sino una decisión bien meditada, por lo cual, lejos de sentirse culpable, justifica sus actos responsabilizando a Jasón de todo lo sucedido.

RESUMEN DE EDIPO REY

La peste se ha desatado sobre Tebas y el pueblo está muriendo. En su desesperación, todos acuden
al ágora para pedir la intervención de Edipo Rey. A fin de comprender la causa y remedio de tan terrible flagelo, Edipo solicita la ayuda de Creonte, hermano de su esposa Yocasta.

Tras consultar el oráculo de Delfos, Creonte le informa que la peste es el castigo de los dioses por el
asesinato de Layo, el antiguo rey de Tebas a quien Edipo no llegó a conocer. Por lo tanto, hasta que el
responsable no expíe sus culpas, la peste seguirá azotando a la ciudad.

Edipo ordena una investigación y exhorta al pueblo a entregar al culpable. Entre tanto, el rey
consulta al ciego Tiresias por consejo de Creonte. Tiresias le hace saber que él es el asesino de Layo, y que además vive en incesto con su madre, Yocasta. Edipo, que se tiene por hijo de Pólibo, rey de Corinto, y Mériba de Doria, concluye que Creonte se ha confabulado con Tiresias para destronarlo.

Creonte y Edipo discuten acaloradamente, hasta que se hace presente Yocasta. Con el propósito de
disipar las preocupaciones de Edipo, Yocasta le hace saber que Layo murió en manos de unos bandidosen el cruce de tres caminos. Asimismo, le anima a no temer de las profecías del oráculo, ya que en tiempos pasados el oráculo predijo que Layo y ella tendrían un hijo que mataría a su padre y se desposaría con su madre. Para evitarlo, se deshicieron de la criatura.

Una profecía semejante había recibido Edipo en su juventud, razón por la cual se exilió de Corinto
para evitar su suerte. Edipo recuerda que en su exilio mató a alguien en el cruce de tres caminos, pero
lo hizo por sí mismo y no en grupo. Aun así, comienza a temer que él sea el asesino de Layo. Ordena que traigan a palacio al único testigo que sobrevivió al ataque para que les confirme si fue un grupo de personas o una solo quien asesinó a Layo.

Un mensajero aparece para anunciar que Pólibo ha muerto de muerte natural y que este debe ir a
tomar su cargo como sucesor. Esta noticia parece tranquilizar a Yocasta y en parte a Edipo ya que
supondría la equivocación del oráculo, pero Edipo todavía teme que se pueda cumplir la segunda parte de la profecía, la relativa al incesto con su madre que todavía está viva. El mensajero interviene en la conversación para tranquilizarlos diciendo que no tiene por qué preocuparse dado que él no es hijo de sangre de los reyes de Corinto, ya que el mismo mensajero le explica que lo recibió de un pastor cuando era niño y lo entregó al rey de Corinto.

Aparece en escena el único testigo del asesinato de Layo que casualmente es el pastor que entregó
al niño al mensajero de Corinto, finalmente, confiesa que ese niño era el hijo de Layo, y que este se lo
había confiado para que lo matara. Sin embargo, tuvo piedad de la criatura y lo entregó al mensajero
confiado de que se lo llevaría lejos de allí.

Ante la terrible verdad, Yocasta se suicida. Edipo, consternado, decide romper sus ojos con los
broches del vestido de Yocasta, de modo que cuando muera no pueda mirar a sus padres a los ojos en
el Hades. Ciego, le pide a Creonte que lo exilie, de modo que Edipo se condena a vivir para siempre como un extranjero, desprovisto de todo poder, afecto y consideración.

AMPLIACIÓN:
La tragedia griega se fundamenta en la representación del destino como un sino ineludible. Es eso
lo que experimentan tanto Edipo como Layo y Yocasta. Cada uno de ellos, al conocer el oráculo, ponen todo su esfuerzo en torcer su fortuna y evitar el desenlace terrible. Al hacerlo, apenas se aseguran de que todo ocurra tal como ha sido profetizado.